Los discos

domingo, 1 de octubre de 2017

DESPUÉS LLEGÓ ABRIL: EL "PETALO DEL SÍ" O "EL ABISMO DEL GRAN ACTO"

Lo que vino a continuación puede llamarse, apropiándonos del título del texto de Althusser sobre Maquiavelo, la solitude de Lenine [la soledad de Lenin]: un periodo en el que éste se encontró básicamente solo, luchando contra la corriente en su propio partido. Cuando, en sus «Tesis de abril» de 1917, Lenin identificaba el Augenblick, la oportunidad única para una revolución, sus propuestas se toparon primero con el estupor o el desdén de la gran mayoría de compañeros de partido. Dentro del partido bolchevique, ningún dirigente destacado respaldaba su llamamiento a la revolución y Pravda tomó la extraordinaria medida de disociar al partido, y al consejo de redacción en su totalidad, de las «Tesis de abril» de Lenin. Lejos de ser un oportunista que halagaba y explotaba los ánimos imperantes entre el pueblo, las visiones de Lenin eran sumamente idiosincráticas. Bogdánov caracterizó las «Tesis de abril» como «el delirio de un loco»4 y la propia Nadezhda Krupskaya concluyó que «temo que parezca como si Lenin se hubiera vuelto loco» En febrero de 1917, Lenin era un emigrante político semianónimo, desamparado en en Zúrich, sin ningún contacto fiable con Rusia, que se enteraba la mayoría de las veces de los acontecimientos a través de la prensa suiza; en octubre, dirigió la primera revolución socialista exitosa: así que ¿qué sucedió entre medias? En febrero, Lenin percibió de manera inmediata la oportunidad revolucionaria, resultado de circunstancias contingentes únicas. Si no se aprovechaba el momento, la oportunidad de revolución se habría perdido, quizá por décadas. En su testaruda insistencia en que había que arriesgarse y pasar a la siguiente fase, es decir, REPETIR la revolución, Lenin estaba solo, ridiculizado por la mayo ría de los miembros del Comité Central de su propio partido: no obstante, por más indispensable que fuera la intervención personal de Lenin, no se debería modificar la historia de la Revolución de Octubre para convertirla en la del genio solitario enfrentado a las masas desorientadas que paulatinamente va imponiendo su visión. Lenin tuvo éxito por que su llamamiento, soslayando a la nomenklatura de partido, encontró eco en lo que uno se siente tentado a llamar micropolítica revolucionaria: la increíble explosión de democracia de base, de comités locales que empezaban a aparecer inesperadamente por todas las grandes ciudades de Rusia y que, al mismo tiempo que ignoraban la autoridad del gobierno «legítimo», tomaban las cosas en sus manos. Esta es la historia no contada de la Revolución de Octubre, el reverso del mito del grupo minúsculo de revolucionarios entre gados e implacables que llevaron a cabo un golpe de Estado.
Lenin era plenamente consciente de la paradoja de la situación: en la primavera de 1917, después de la Revolución de Febrero que derrocó el régimen zarista, Rusia era el país más democrático de toda Europa, con unas cotas sin precedentes de movilización de masas, libertad de organización y libertad de prensa; y, sin embargo, esta libertad volvió la situación opaca, profundamente ambigua. Si hay un hilo común que recorre todos los textos de Lenin escritos «entre medias de las dos revoluciones» (la de febrero y la de octubre), es su insistencia en el desajuste que separa los contornos formales «explícitos» de la / lucha política entre la multitud de partidos y otros sujetos políticos de los intereses socia les reales de la misma (paz inmediata, distribución de la tierra y, por supuesto, «todo el poder a los soviets», es decir, el desmantelamiento de los aparatos estatales existentes y su sustitución por nuevas formas comunales de administración social). Este desajuste es el desajuste entre la revolución en tanto que explosión imaginaria de libertad en pleno entusiasmo sublime, en tanto que momento mágico de solidaridad universal cuando «todo parece posible», y el duro trabajo de reconstrucción social que hay que realizar si esta explosión entusiasta pretende dejar huellas en la inercia del propio edificio social.
Este desajuste —repetición del desajuste experimentado entre 1789 y 1793 en la Revolución Francesa— es precisamente el espacio de la intervención única de Lenin: la lección fundamental de materia revolucionario que nos da es que la revolución debe golpear dos veces, y por motivos esenciales. El desajuste no es simplemente el desajuste entre forma y contenido, dado que en lo que falla la «primera revolución» no es en el contenido, sino en la forma misma: sigue atascada en la vieja forma, en la idea de que la libertad y la justicia se pueden lograr simplemente haciendo uso del aparato estatal ya existente y de sus mecanismos democráticos. ¿Y si el partido «bueno» gana las elecciones libres y lleva a cabo «legalmente» la transformación socialista? (La expresión más clara de esta ilusión, rayando el ridículo, la tenemos en la tesis de Karl Kautsky, formulada en la década de los veinte, de que la forma política lógica de la primera fase del socialismo, del paso del capitalismo al socialismo, es la coalición parlamentaria de partidos burgueses y proletarios.) Se puede trazar aquí un perfecto paralelismo con los inicios de la modernidad, cuando la oposición a la hegemonía ideológica de la Iglesia se articuló en un primer momento mediante la propia forma de otra ideología religiosa, como una herejía: de acuerdo con esta misma pauta, los partidarios de la «primera revolución» quieren subvertir la dominación capitalista bajo la misma forma política de la democracia capitalista. Se trata de la «negación de la negación» hegeliana: en primer lugar, se niega el viejo orden dentro de su propia forma ideológico‐política; a continuación, hay que negar la forma misma. Quienes vacilan, quienes tienen miedo de dar el segundo paso de superar la propia forma, son quienes (por repetir a Robespierre) quieren una «revolución sin revolución». Y Lenin despliega toda la fuerza de su «hermenéutica de la sospecha» en la identificación de las distintas formas de este repliegue.
En sus escritos de 1917, Lenin reserva su ironía mordaz más cáustica para quienes se meten en la búsqueda sin fin de algún tipo de «garantía» de la revolución; esta garantía adopta dos formas fundamentales: bien la noción reificada de Necesidad social (no deberíamos arriesgarnos a la revolución demasiado pronto; hay que esperar al momento adecuado, cuando la situación esté «madura» con respecto a las leyes del desarrollo histórico: «Es demasiado pronto para la revolución socialista, la clase obrera todavía no está madura»), bien la legitimidad normativa («democrática»: «La mayoría de la población no está de nuestro lado, así que la revolución no sería realmente democrática»). Tal y como lo expresa Lenin repetidas veces, es como si el agente revolucionario, antes de arriesgarse a tomar el poder estatal, debiera obtener el permiso de alguna figura del gran Otro (organizar un referéndum que establecería que la mayoría apoya la revolución). Con Lenin, al igual que con Lacan, la revolución ne s’autorise que d’elle‐même [sólo se autoriza por sí misma]: se debería asumir el ACTO revolucionario sin la cobertura del gran Otro: el miedo a tomar el poder «prematuramente», la búsqueda de garantías, es el miedo al abismo del acto.

En Žižek, Slavoj Repetir Lenin. Versión digital: Pag 3-4-5. Editorial Akal, 2004, Madrid. www.pcarriate.es/biblioteca/finish/7-otros-autores/186-repetir-a-lenin
  
 

EL PÉTALO DEL SÍ

Al fin desamarró,
la nave que partió
La sombra carmesí
El Petalo del si,
ya no deshoja

Tal vez no lo esperé
habrá que renacer
Quizás me resentí
Buscando por ahí
El viento norte

Estribillo

Un recuerdo
un destello
Otra vez está ocurriendo eso
Estás en las que quise
y en las que vendrán
en noche estrelladas
y de obscuridad
Sol a luna
Sal al viento
Y aunque todo
lo deshoja el tiempo
Algo que se queda
una luz fugaz
como tucu-tucu de la eternidad
Como vuelan panaderos
Nubecitas del azar

Despues llegó abril
No tengo que decir
que espero en alta mar
las luces, un trigal
Tu pelo negro

Estribillo

Un recuerdo
un destello
Otra vez está ocurriendo eso
Estás en las que quise
y en las que vendrán
en noche estrelladas
y de obscuridad
Sol a luna
Sal al viento
Y aunque todo
lo deshoja el tiempo
Algo que se queda
una luz fugaz
como tucu-tucu de la eternidad
Como vuelan panaderos
Nubecitas del azar

jueves, 18 de agosto de 2016

A 80 años de su asesinato. Lorca el anticapitalista.



Acá tenemos un discurso político-cultural del gran Federico, algunos quizás pondrían como algo secundario estas palabras, "Ideas propias de un joven vanguardista al cual solo hay que recordarlo por sus versos y no por su participación política", sin embargo creo que aquello que hace eterno a Lorca es que “además” de ser un mojón en la lengua castellana como lo fueron Cervantes Saavedra, Antonio Machado, Jorge Luis Borges o Gabriel García Marquez, su posición política lo hace aún mas grande, por ser un personaje arrojado al fango de sus tiempo. Esto le costó la vida en manos de las hordas fascistas. Sin embargo no hicieron con el cruel asesinato mas que elevarlo al nivel de leyenda, pero cuidado aquellos que quieran “desinvestirlo de política”, Porque ese era su ingrediente secreto, además de ser un genio era un justo.
 


 Después del esfuerzo que le ha costado Así que pasen cinco años, lorca visita Fuente Vaqueros durante las fiestas del principio de septiembre. Tiene un motivo muy especial para hacerlo: inaugurar la biblioteca pública cuya creación había recomendado dos años antes. Por otra parte, en mayo, se ha rebautizado la calle de la Iglesia, donde vivió de niño, con el nombre de Federico García Lorca. Razones mas que suficientes para acudir a La Fuente en estas fechas.
La inauguración se hace al aire libre. Después de elogiar efusivamente al pueblo, el poeta aborda el tema de los libros: su origen, su desarrollo y su importancia para la formación de los seres humanos. Es una alocución muy a tono con el fervor republicano que impera en estos momentos. Lorca manifiesta estar de acuerdo con Manuel Menéndez Pidal, quien acaba de declarar que la republica debe significar, por encima de todo, cultura, y, sentando cátedra, explica la concurrencia de vecinos e invitados, remitiéndose a Voltaire, que el mundo civilizado ha sido dominado por un puñado de grandes libros: La Biblia, el Corán, las obras de Confucio, Recalca la influencia de Jean-Jacques-Roussea y de la Encyclopédie sobre la Revolución Francesa, y lo que deben los movimientos actuales de izquierdas a otro “gran libro”, El capital de Karl Marx. La verdadera sabiduría según el poeta, estriba en el contraste de las ideas, por lo que espera que la biblioteca pública de Fuente Vaqueros sea ecléctica en sus adquisiciones. En ella deben tener cabida tanto lo místico como los revolucionarios: tanto san Juan de la Cruz como Tolstoi. Es preciso que en los estantes se codeen san Agustín, Nietzche y Marx, puesto que todos estos escritores “están conformes en un punto de amor a la humanidad y elevación del espíritu y, al final, todos se confunden y abrazan en un ideal supremo”
Lorca termina dando a entender a sus oyentes que no solo cree que la sociedad sin clases está a la vuelta de la esquina, sino que es una evolución que personalmente desea. Para que tal sociedad llegue a hacerse realidad, dice, es fundamental la cultura. Y la cultura, insiste, exige sacrificio y abnegación
         Aquella tarde a los vecinos de Fuente Vaqueros no les puede caber la más mínima duda: su poeta es firme partidario de la República y abriga opiniones marcademente anticapitalistas. (la negrita es propia) Lo que no pueden saber los presentes, empero, es que tales opiniones, antiguas en Lorca, se han hecho mas fuertes durante su estancia en Nueva York, donde ha sido testigo del sufrimiento humano a una escala para él hasta entonces inimaginable[1].



[1] Extraido de: Ian Gibson, "Vida, pasíón y muerte de Federico García Lorca". Pag 378. 1998. Plaza Janés. Barcelona

martes, 26 de julio de 2016

Turandot y Diana de "V Invasión extraterrestre"


Aquel personaje maligno femenino que puede ser comparado con Diana de "V Invasión extraterrestre": Turandot la malvada princesa China que pone pruebas a los que quieren desposarla, si fallan, les cortan la cabeza. Cuando llega Kalaf -un príncipe Persa desterrado, perdidamente enamorado de ella- adivina los tres acertijos que la princesa le hace. Turandot enojada se niega a desposarlo – a pesar de haber logrado pasar la prueba de las adivinanzas- . Entonces el pavo de Kalaf le da un acertijo a la pérfida princesa, acertijo que tendrá que adivinar antes del Alba para así no casarse con el. Tiene la princesa que decir cual es su nombre, el cual nadie sabia en la ciudad.

Turandot manda a asesinar a gente en la ciudad para que confiesen el nombre del enamorado, pero nadie lo sabía. La única que lo sabia en la ciudad era Liú, esclava de la princesa, ex amante de Kalaf y eterna enamorada de este. Liú sufre y muere bajo las torturas ordenadas por la princesa, pero por lealtad a su amor nunca delata a su amado.

Turandot es tan mala como la lagarta Diana ¿Es posible no enamorarse?


Una versíon rarisima de Pavarotti con Ian Gillan de Deep Purple de Nessun Dorma, El Climax de Turandot: venceré, venceré, venceré!!!!

"Let forever be" y la teoría del valor. Apuntes sobre la alienación.

Uno de los máximos logro intelectuales de Marx fue el cuantizar y teorizar sobre la alienación en el mundo capitalista, no solo que la explicó y formalizó como nadie -siguiendo las ideas de Feubarch- en los magníficos Manuscritos Económicos y filosóficos de 1844, sino que también profundizó en la investigación de la relación entre trabajo y capital hasta llegar a la teoría de la plusvalía en el libro "Das Kapital". Lo que dice Marx es que el trabajo en la sociedad capitalista es ajeno y hostil al obrero, hay un extrañamiento en relación a lo que produce, frente al mundo que genera y que se eleva frente a sus ojos no es mas que un fantasma. 

Todo esto que pierde el obrero lo gana el capitalista. En criollo: explicó científicamente cómo los patrones explotan a los laburantes y como esto no es solamente que le pagan poco sino que implica también un robo de la vida. Cuanto mas trabaja el laburante y su familia menos dueño lo es de su vida. La explicación de Marx si bien es económica, trasciende ese espacio y es tanto filosófica como política, así rompe claramente las barreras del saber burgués que siempre se esfuerza en fragmentar el conocimiento cosa que nunca se explique nada. Y esto es tan así que los Chemicals Brothers hicieron el siguiente video que refiere a la alienación capitalista que sufre el obrero, en este caso una obrera, que como podemos ver es una compañera del gremio de empleados de comercio de la seccional 345 de Liverpool. 


lunes, 25 de julio de 2016

Noel y Don Ata: Vidala para mi sombra (La información no está debidamente chequeada)

Es sabido por pocos que Noel Gallagher – Guitarrista, compositor de Oasis, actualmente solista y oriundo de Manchester- es fanático de Atahualpa Yupanqui. Cuando joven un mecánico de su barrio -en la localidad de Hurlingham del gran Manchester- un inmigrante argentino de nombre Roberto le inculcó el amor por este artista -como también le enseño a gritar ¡Viva Perón carajo!-. Si bien siempre destacó su admiración por los Beatles por razones estrictamente de mercadotecnia nunca exteriorizó su admiración por don Ata.

No obstante lo antes mencionado, Noel se dio el gusto de homenajear al poeta y guitarrista en su canción Cast now shadow (El hombre que no tiene sombra) que no es mas que una clara alusión a la famosa canción Vidala para mi sombra. No hay mas que escuchar las canciones para darse cuenta de ello.